Marta
Ferrero lo tiene bastante claro. Falta formación sobre métodos de investigación
educativa para docentes. No todo lo que se hace funciona e, incluso, puede ser
perjudicial aplicar según qué metodologías. Hay que aprender a ser críticos
frente a las modas de un mercado cada vez más demandado.
Daniel Sánchez Caballero 12/4/2019
Marta Ferrero cuenta con una ventaja a la hora de hablar de educación: ha
probado las dos caras de la moneda. Se ha batido el cobre en el aula como
maestra y ahora dedica sus esfuerzos a la investigación en la Universidad del
País Vasco y a difundir la ciencia en la educación aplicada a las metodologías:
qué funciona, qué no, de qué hay evidencia y de qué no. Buena falta hace, según
dice: las universidades no forman a los futuros maestros en cómo informarse
sobre el aval científico que tienen ciertas prácticas. El asunto es peligroso,
comenta Ferrero, porque en educación hay muchas modas y quizá no tantas voces
críticas que se pregunten si el aula invertida realmente funciona o si el
Aprendizaje Basado en Proyectos es la mejor opción para enseñar a pequeños de
seis años.
¿Cómo defines la educación guiada por
evidencia?
Sería la educación que se apoya en las mejores pruebas disponibles. Hablo
de datos que se extraen de estudios científicos hechos de manera rigurosa. Solo
un estudio no vale, tienen que ser muchos realizados por diferentes equipos de
investigación independientes, que lleguen todos a la misma conclusión en
diferentes países, con diferente población. Y tienen que ser estudios de
calidad, no vale cualquier cosa. No es 100% garantía de calidad, pero sí es
bastante fiable si se publica en determinadas revistas. Las más rigurosas son
las que hacen evaluar los estudios por al menos dos revisores ciegos (no saben
de quién es el estudio, quién más lo corrige, y no cobran). Tras la revisión te
pueden decir que no lo publicarán, que lo publicarán tal y como está, que es
casi ciencia ficción, o que lo harán si le metes determinados cambios.
Comentas que la investigación en
prácticas educativas no llega a los profesores. ¿Cómo podría hacerse?
Hay muchas posibilidades, pero a nivel internacional falta un poco de
esfuerzo. La universidad tiene diferentes maneras de hacerlo. Una es formando a
los estudiantes de educación sobre dónde localizar literatura científica,
aunque no sería suficiente; habría que formarlos en interpretar un estudio
científico: qué partes tiene, enseñarles estadística, en el lenguaje engorroso
que se emplea en los estudios. También les formaría en el mundo de la
investigación en educación. Otra cuestión sería enseñar a los estudiantes las
estrategias, herramientas y métodos que en ese momento, desde la evidencia, son
las más eficaces para todo el alumnado. Sería importante que las universidades
abordaran explícitamente ideas erróneas, mitos, métodos que no es que no sean
acertados, es que tienen evidencia en contra. Un estudiante puede graduarse
creyendo en esas ideas.
Pero uno no es estudiante toda su vida. Cuando llegas al colegio, ¿qué
haces? Supongo que sería labor del Ministerio asumir la labor o de alguna
manera delegar en otras instituciones para que se convirtieran en un espacio en
el que profesores o cualquier interesado pudieran localizar qué dice la
investigación en un lenguaje más ameno y adaptado, para que no tengan que
estudiarlo todo. Este espacio podría también poner en contacto a investigadores
y profesores para hacer tertulias educativas a la luz de la evidencia, para que
centros que quisieran responder a una pregunta concreta pudieran localizar un
grupo de investigación que trabajara con ellos, esta sería una opción muy
interesante.
Ya has mencionado la formación inicial.
¿Y la continua? Porque los profesores se siguen formando a lo largo de su
carrera.
Es necesaria alguna institución que filtre qué cursos de formación de los
que se ofrecen a los centros educativos son rigurosos. Está llegando mucha idea
errónea, mucho método con evidencia en contra o métodos que pueden funcionar si
el centro cumple determinadas condiciones (de profesorado, materiales o
espacios). pero que las instituciones o personas privadas que los ofrecen no informan
de esta letra pequeña a los colegios. Esto pasa y es peligroso y se suma a la
gran cantidad de agentes que nos están vendiendo sus ideas, desde empresas
privadas de telefonía hasta cocineros, cantantes, programas televisivos… Eso
genera ruido en la comunidad educativa. Y creo que a veces son estos agentes
los que están decidiendo qué educación ofrecemos a nuestros hijos.
¿Por qué está sucediendo que famosos
cocineros, por ejemplo, se metan a dar consejos educativos? ¿Es todo negocio?
La educación es un negocio, y cada vez se ve más. Por ejemplo, la
tecnología. ¿Cuántas empresas están interesadas en que los colegios se extienda
el uso entre su alumnado de tabletas, PCs, pantallas digitales? Hay mucho
interés y las compañías tienen mucho dinero para hacer campañas, diseñar cursos
de formación… Ofrecen a los centros que a cambio de comprar tabletas les
regalan pantallas táctiles, sobre todo los privados y concertados. ¿Por qué hay
tanta gente alrededor? Por tema económico, sin duda. Pero también, quizá,
todavía la Educación sea un oficio inmaduro. Lo que se hace dentro del aula se
hace con toda la buena intención del mundo, pero no siempre está respaldado en
conocimiento profundo sobre didáctica. Muchas veces el profesor se guía por su
instinto o su experiencia. La experiencia es maravillosa, pero tiene que ser
reflexiva y autoevaluada o será peligrosa. La práctica en el aula se
caracteriza a veces por el ensayo y error, y puede ser necesario porque la
investigación no es la solución a todo, pero es verdad que muy a menudo están
extendidas prácticas de ensayo y error con metodologías que están pululando,
cuando podrían estar aplicándose metodologías que funcionan. Cuánto más
conocimiento tenga el profesor y más herramientas para juzgar de forma crítica
qué funciona y qué no en educación, más difícil será que otros agentes lo
hagan.
Dices que la implementación de
metodologías sin aval científico se da más en los colegios privados, sean o no
concertados, que en los públicos. ¿Por qué?
Desafortunadamente, creo que es bastante fácil en ambas, pero llega más
rápido a los centros privados y concertados por varios motivos. Uno es porque
en muchas ocasiones los directivos de empresas tienen línea directa con el
director de turno. Además, hay una caída de la natalidad y los centros privados
necesitan buscarse alumnado. Una manera de hacerlo es diferenciarse de lo que
está alrededor y eso se hace ofreciendo algo distinto. Por eso están abiertos a
ideas nuevas y van a encontrar personas, empresas, gabinetes, con muchas
propuestas para ellos. Los centros públicos reciben la formación exclusivamente
de los centros de formación del profesorado, y los cursos dependen de la
demanda de los profesores de los colegios que atienden. A veces la situación se
da así: empieza a abrirse camino una metodología en los privados, por ejemplo,
la aplicación de las inteligencias múltiples. Se dan cursos de formación,
reciben buena acogida y por el boca a boca o por los medios de comunicación de
repente los profesores de la pública descubren que existe esta metodología y
sugieren, a través del asesor del centro de formación continua, que por qué no
se ofrece esta formación en inteligencias múltiples. Hasta que llega un momento
que hay bastante demanda y diseñan un curso para los profesores de la red de
centros que les corresponde y esta formación llega a los centros públicos.
¿Y no sería responsabilidad del centro
de formación continua estar al corriente de qué está avalado y qué no?
Pero la formación académica de los profesores del centro de formación
continua tiene las mismas carencias que las del profesorado de los colegios
porque se han formado en las mismas universidades. Y los planes de estudio
tienen una formación en métodos de investigación y cultura científica un poco
pobre, tanto en cantidad (suele haber una única asignatura) como en calidad
(porque suele ser más cualitativa que cuantitativa, y es esta la que permite
establecer una conexión causal entre lo que haces en el aula y el impacto que
tiene en tus estudiantes). En las facultades de educación no hay una asignatura
de estadística, que es básica para interpretar estudios; solo algunas incluyen
un poco.
¿Cómo de extendido está enseñar con
métodos no probados?
Es difícil, porque no se nos da muy bien registrar las prevalencias de
diferentes métodos. Pero sí hay ciertos indicadores para medir la frecuencia de
uso de ciertas herramientas. El aprendizaje basado en proyectos, por ejemplo,
en el País Vasco de alguna forma el Gobierno exige que se incluya en las
programaciones. En España hay instituciones que están copando la formación al
profesorado. Una proviene de Catalunya, de una congregación religiosa que tiene
como cabeza a Montserrat del Pozo. Esta congregación lleva años ofreciendo
formación a los profesores de toda España. Primero eran cursos intensivos y
luego a medida. Si preguntáramos a esta congregación, que entre otras cosas
forma en inteligencias múltiples, el listado de los centros a los que han
formado y saldrían cientos. Yo estuve en uno. Éramos cientos de personas. Eso
se ha repetido durante años.
Pero puede haber un método que, como
decías antes, aunque no esté demostrado científicamente que sea universal, sí
funcione en determinadas circunstancias. ¿Qué debe hacer un profesor en ese
caso?
Si lo ha comprobado objetivamente… A uno le puede parecer que algo está
funcionando porque los alumnos están satisfechos. Pero, ¿está mejorando su
comprensión lectora en determinados momentos? Tendré que hacer una labor
específica para averiguarlo. Si, habiendo tomado esas precauciones, esa
práctica reflexiva para ver que algo funciona, ve que no es mero entusiasmo de
sus alumnos por algún elemento novedoso que ha introducido, maravilloso. Ahora
bien, le funciona en ese colegio con esos alumnos de un determinado nivel socioeconómico
haciendo él el trabajo. Si, con toda la buena intención del mundo, le dice a un
compañero que lo haga, puede ser peligroso. Ese profesor tendrá que comprobar
que a él también le funciona, porque puede haber variables que se den en un
centro y otro no y hagan que en ese otro centro funcione. No es lo mismo la
investigación que pueda hacer un profesor en su aula —que es una investigación
interesante y necesaria, pero no es generalizable— que la que hagan los
investigadores.
Hablemos de cosas concretas, de
metodologías específicas de moda. El Aprendizaje Basado en Proyectos para
empezar, uno de los más populares. ¿Tiene aval científico?
¿Funciona? Sí. ¿Para todos los alumnos? No. Hace falta tener unos buenos
conocimientos previos sobre el tema que se vaya a trabajar. ¿Va a tener los
mismos conocimientos previos un adolescente de 16 años que un niño de 6? Hay
que saber trabajar en equipo, y eso incluye respetar las respuestas de los
demás. ¿Un niño de 6 años sabrá hacerlo? Hay que saber autorregularse también:
qué pasos he dado, cuáles no. ¿Va a saber un niño de 6 años? Hablo de esta edad
porque ha acabado bajando hasta ahí. Hay que conocer la letra pequeña y creo
que ese “depende” no ha acabado de bajar a los centros.
¿Las inteligencias múltiples?
Pues justo estoy haciendo una revisión sistemática y un meta análisis sobre
el tema. Por un lado está la teoría y por otra su aplicación. La teoría: en la
comunidad científica no hay debate, parece que hay un consenso muy firme de que
existe una única inteligencia, un factor general del que penden una serie de
habilidades diferentes. Esto va contra la teoría de Gardner de que existen ocho
inteligencias independientes unas de otras. Cada estudio que sale apunta en la
misma dirección. Y luego está la aplicación de la teoría. Hay muchas
investigaciones sobre qué impacto tienen en el rendimiento académico de los
niños, prácticamente todas hechas fuera de España, en países muy alejados como
Turquía. En general tienen una calidad metodológica pobrísima, con fallos tan gordos
como que no haya un grupo control, que ya de por sí no sería un estudio válido.
A pesar de ello se está extendiendo en nuestro país su aplicación. ¿Tiene un
impacto negativo? No me atrevería a decir tanto, pero sí tiene un coste de
oportunidad: el tiempo y dinero dedicados a su implementación no se están
dedicando en herramientas que sabemos que funcionan. Tiene un coste alto. Pero
esto no llega a los colegios, solo se habla de los parabienes de la teoría. Si
la razón por la que ha tenido tanto éxito la teoría de Gardner en los centros
educativos, sobre todo en familias con hijos con necesidades educativas
especiales, es porque tiene un mensaje de fondo de que sus hijos por no ser tan
buenos en las materias académicamente potentes no son más o menos persona que
otros, bienvenida sea. También es importante cultivar otras habilidades, como
la música, la educación física, artística. Hay que ayudar a un niño a descubrir
qué le gusta. Si la teoría ha ayudado a no olvidar eso, maravilloso. Pero eso
no es la teoría. La teoría dice que todos somos inteligentes y tenemos
alguna inteligencia. Y esto no es verdad, aunque sea un mensaje poco popular y
no guste.
¿El aula invertida?
Es demasiado reciente y no hay investigación rigurosa. Pero mi sensación es
que es una moda en el sentido de que se está extendiendo a gran velocidad en
todas las etapas. No es lo mismo un niño de primaria o infantil que un joven de
universidad. Diría que lo que sí dice la investigación y se puede extrapolar es
que cuanto más novel es alguien en algo, más se beneficia de la instrucción de
una persona experta que domina un conocimiento, que sabe cómo de complejo puede
ser, por qué pasos hay que pasar. Eso lo puede hacer un experto con un
aprendiz. Si invertimos los papeles, no va a ocurrir. Un estudiante potente con
mucha capacidad va a aprender probablemente de cualquier manera. Pero un
estudiante con dificultades no, y la instrucción directa es más garante. El
mensaje general es: seamos prudentes. Se adoptan diferentes métodos que vienen
y van, se utilizan y extienden por centros, territorios y etapas y, a veces,
desaparecen incluso antes de evaluar el impacto que han tenido. Me da un poco
de miedo.
Por último, un ejemplo que pones mucho
en tus charlas, los estilos de aprendizaje.
Gardner debe enfadarse a menudo porque se confunde esto con las
inteligencias múltiples. Hay cientos de categorías aquí. Todas las
clasificaciones se basan en intuiciones, observaciones de diferentes personas
en diferentes momentos. Como decíamos con la teoría de inteligencias múltiples:
más allá de la teoría, con los estilos de aprendizaje se han hecho cientos de
estudios dando por bueno que existen. Se han clasificado a los alumnos de un
aula por estilos de aprendizaje. Se han adaptado las formas de enseñar y los materiales
a su estilo de aprendizaje. Esto se ha hecho sistemáticamente. El resultado es
que no aprenden mejor. Será que somos muy malas las personas identificando cuál
es nuestro estilo de aprendizaje fuerte… Esto es como la homeopatía, hay tanta
investigación que no merece la pena seguir.
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